Cambiar un compresor es caro y el error no se ve hasta que el equipo vuelve. Esta guía junta lo que hay que mirar antes de pedir el repuesto, para no repetirlo en cada ficha.
Los tres tipos, y en qué se usa cada uno
Alternativo (familiar). Pistón y cilindro, como un motor chico. Es el de heladeras, freezers y refrigeración comercial chica. Trabaja a baja temperatura de evaporación.
Rotativo. Un rodillo que gira dentro de un cilindro. Es el de los aire acondicionado split y de ventana. Más compacto y silencioso que el alternativo a igual capacidad.
Scroll. Dos espirales encastradas: una fija y otra que orbita. El gas queda atrapado entre las espirales y se comprime a medida que avanza hacia el centro. Tiene menos piezas en movimiento que un alternativo y comprime de forma continua, sin válvulas: por eso vibra menos y aguanta mejor el trabajo sostenido. Es el de equipos comerciales y centrales.
Qué tiene que coincidir
No alcanza con los HP. Un compresor de la misma potencia pero de otra aplicación trabaja fuera de punto y dura menos.
- El refrigerante. Cada gas trabaja a presiones distintas y con aceites distintos. No se cambia un R22 por un R410A ni al revés.
- La capacidad frigorífica a la temperatura de evaporación del equipo. Es el dato real; los HP son la referencia con la que se pide.
- La aplicación: baja, media o alta presión de evaporación. Un compresor de heladera no sirve en un equipo de aire y viceversa.
- La tensión y la cantidad de fases. Y en trifásicos, también la frecuencia.
El dato que manda es la chapa del equipo o su manual de servicio, no lo que parezca por el tamaño.
El sentido de giro: el error que rompe un scroll
Un scroll trifásico sólo comprime girando en un sentido. Con las fases invertidas gira al revés: hace ruido, no genera diferencia de presión y se daña en minutos.
Se verifica al arrancar: si la baja no baja y la alta no sube, hay que parar y permutar dos fases. No es algo que se corrija solo ni que mejore dejándolo andar.
Un scroll monofásico de 220 V no tiene este problema: arranca siempre en el mismo sentido.
Qué más hay que revisar al cambiar el compresor
El compresor rara vez se quema solo. Si no se busca la causa, el nuevo dura lo mismo que el viejo.
- El capacitor, el relé y el protector térmico. Son específicos de cada modelo: si se reemplaza el compresor, tienen que corresponder al nuevo.
- El filtro secador. Se cambia siempre, en toda intervención del circuito. El del equipo quemado quedó cargado de humedad y de ácido.
- El contactor en equipos trifásicos: un contacto pegado o picado hace trabajar el compresor en dos fases.
- Por qué se quemó el anterior. Falta de gas, condensador sucio, ventilador parado o tensión de línea fuera de rango. Si eso sigue, vuelve.
El aceite
El lubricante tiene que coincidir con el equipo y con lo que indique el fabricante. En refrigeración con HFC es habitual el poliolester (POE); en automotor suele usarse PAG; en equipos de R22 se trabajó históricamente con mineral o alquilbencénico.
El POE es higroscópico: absorbe humedad del ambiente muy rápido. Por eso el compresor se destapa recién al momento de conectarlo, y el circuito se deshidrata bien antes de cargar.
Antes de soldar el nuevo
- Recuperar el refrigerante que quede en el sistema.
- Cambiar el filtro secador.
- Hacer vacío y verificar que se sostenga, no contar minutos.
- Cargar por peso lo que indique la placa del equipo.
Si el equipo tuvo un compresor quemado, además hay que evaluar el lavado del circuito: los restos ácidos se llevan puesto también al nuevo.
Si tenés dudas con un equipo puntual, escribinos por WhatsApp: en el mostrador de Resistencia y Corrientes lo vemos todos los días.